Que me quiten lo “bailao” (manual de buenas maneras)

buena

A veces se ven actitudes que hacen pensar en la cantidad de gente que se va al otro barrio, o tiene intención de irse, luchando por el puesto de “el más rico del cementerio”, seguramente habiendo vivido miserias y penalidades o, lo que es peor, haciendo que las pasaran los suyos, aquellos a los que se suponía que más querían. Victimas que, probablemente están deseando que se vayan ya de una vez. Esos que ya están llenos de rencor y traumas que no se arreglarán con una posible herencia. ¡Cuantas vidas estropeadas!

No digo que haya que despilfarrar o vivir siempre por encima de las posibilidades. Pero todo tiene sus límites. Y a poco que recordemos que, en principio, vida tenemos nada más que una y nadie nos garantiza que tengamos una segunda oportunidad, tenemos el deber de vivirla de la mejor forma posible e intentar que los que están a nuestro alrededor no sufran mucho por nuestra culpa. Más allá de lo que podemos controlar ya no tenemos demasiada responsabilidad. Pero tendemos a olvidar muy fácilmente que somos muchos y todos queremos hacer lo mismo al mismo tiempo y casi siempre en el mismo lugar. De modo que si no ponemos todos un poquito de nuestra parte, lo más probable es que acabemos amargándonos la vida los unos a los otros.

Así que un poco de buena voluntad, otro poco de generosidad, algo de buen humor y de capacidad de adaptación, no forzar demasiado las situaciones y si no estamos a gusto, salir a respirar un poco y a tomar una taza de té . No echar el humo en la cara del de al lado. No meter mano en bolsillo, casa o bragueta ajena. No dar por hecho cosas que a los otros ni se les ocurriría. Y si se te ocurren a ti, hacerlas por placer, sin esperar que los demás se pongan a aplaudir, porque quizás no tienen ninguna importancia para ellos. En fin, disfrutar de las pequeñas cosas (tal y como me recordaron con dos días de diferencia, dos personas a las que quiero mucho y que no se conocen) y no esperar nada de nadie porque así, todo son sorpresas.

Eso sí, tampoco es cosa de poner la otra mejilla. Si alguien te mete el dedo en el ojo, a la primera, advertencia. A la segunda, un buen grito. Y a la tercera le cortamos el dedo para  que no reincida. Muerto el perro se acabó la rabia, que un toque de educación de vez en cuando a nadie nos viene mal.

Feliz semana.

 

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3 pensamientos en “Que me quiten lo “bailao” (manual de buenas maneras)

  1. Me encanta lo del dedo cortado:)) a mas de uno le haria falta hacerlo. Y lo de vivir las pequeñas cosas…..tambien me encanta. Recuérdamelo tu tambien de vez en cuando por favor:-*

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